Es domingo 6 de abril de 2008, mi primer domingo en la residencia de la SGGW de Warszawa (Universidad de Agricultura de Varsovia). Estoy sentado en la cama de la habitación, escuchando musiqueta y con mi birra Zywiec, de medio litro y de 12,5 grados.
Recapitulando:
Llegué con el tiempo justo a Alicante, facturar, mear, e ir a la sala de embarque. Bueno, en realidad no fue todo tan justo, pero vamos, algo así sí que fue.
Entré al avión, y fui a mi asiento, estaba ocupado por una mujer y una chicuela joven. "Erm, excuse me, this is my location." "Oh, excuse me". Se levantaron, me senté en el asiento de la ventanilla, y la mujer se sentó a mi lado. Me dijo, "perdone, es que estos no son nuestros asientos, pero realmente no sabemos cuáles son". Joder, hablaba español! Mi primer vuelo, también el de ella, que acompañaba a su hija de vuelta a su ciudad, Czetochowa. Vive en Alicante desde hace 9 años. Estábamos acojonados los dos. Nada más entrar al avión le dije a la azafata "excuse me, can I go to the toilet, it´s my first flight and I´m so nervous", y me dijo que nanai, que no se abría hasta que despegáramos, pero que si realmente estaba tan nervioso, lo preguntaría, entre pitos y flautas, estaba yo en medio del pasillo, diciéndole todo eso a una azafata (por supuesto in my perfect english xD), y comencé a sentir vergüenza ajena, así que hice de tripas corazón y me senté en mi asiento.
Total, despegamos, que menuda tontería, tanto decirme que se te baja el estómago hacia abajo... venga ya, que estómagos más sueltos que tenéis, que te pegas al asiento, venga ya joder jajajaja, pero si es como ir en un coche de caballos, y eso que nunca he ido en ninguno.
Salimos del aeropuerto del Altet, y fuimos sobrevolando un poco el litoral alicantino, hasta llegar a Calpe (peñón de Ifach), que lo dejamos a la izquierda, y a los 20 minutos (más o menos, supongo, porque el móvil lo tenía apagado, y el portátil se ve que lo cerré estando encendido, se me descargó, y me quedé sin poder ver una película durante el vuelo), estábamos divisando Mallorca. Luego fuimos cosa de una hora por mar, y empezamos a ver tierra, supongo que el sudeste francés. Ibamos ya a la altura de vuelo, esto lo sé porque me traducía la mujer lo que el oficial segundo de abordo decía, 10,000 metros de altura, 6 grados bajo cero. Llevemos durante un rato un avión paralelo a nuestra derecha por debajo de nosotros. Era curioso. Atardecía rápido (y más volando hacia el este) y estábamos sobre los Alpes, hice unas cuántas fotos con la cámara de la hija de Yolanda (que así se llamaba la mujer polaca), que espero que me mande vía mail un día de estos. Y me quedé mirando los Alpes durante todo el atardecer, hasta que dejamos de sobrevolarlos, y debimos de meternos en espacio aéreo checo o eslovaco (parece que sepa algo de vuelo, pero realemente ya sabéis que no tengo ni idea, sólo algo de geografía). Y debo de decir que ver los Alpes, desde el cielo, con tanta nieve, atardeciendo, era acojonante, lo más bonito que he visto en mi vida.

Total, el vuelo fue de genial, sin ninguna turbulencia, hablando todo el rato de Polonia con Yolanda, que estaba acojonada, cosa que yo tambien habría estado de no ser porque iba hablando en español con una desconodida rumbo a un país desconocido, volando por primera vez, y sin entender nada de lo que decían por los altavoces, ni en polaco ni en inglés.
"Entramos en Polonia", me tradujo Yolanda de las palabras por megafonía del segundo de abordo. Quedan unos 20 minutos de vuelo. Era recomendable abrocharse los cinturores. Fui a mear, me puse nervioso, porque tocaba aterrizar, y podríamos morir en el intento, qué sé yo. A mi esas cosas me gustaría hacerlas con la vejiga vacía. Y he de decir para los que no lo hayáis visto nunca, que parece mentira que en un cuarto de baño de un avión, en tan poco espacio, hayan tantas cosas.
Total, que volví a mi asiento y volvimos a ponernos a hablar. "Estamos bajando", me tradujo Yolanda. Pasó la azafata y me dijo que subiera la bandeja, la subí, y nos pusimos de cachondeo Yolanda, su hija y yo. Miraba a la ventanilla, y cada vez las farolas que se veían de vez en cuando (estaba nublo), estaban más distantes entre sí. Total, que de repente estábamos hablando Yolanda y yo, y notamos un golpe suave, habíamos tocado suelo, ya ves la impresión que da aterrizar que ni nos dimos cuenta (quizás por ser de noche, no sé), pero el hecho era que estábamos en la pista. Y de repente, griiiiiiiiiiiiiiiiiiiooooooooooooaoooooooooooaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaeeeeeeeeeeerrrrrroooo cojones que ruidera que hacía eso, la frenada o no sé qué. Estábamos en Varsovia. Lo peor del vuelo, el vapor que había en la ventanilla, que tanto en forma de vapor, como en forma de cristales de hielo, no permitía verlo todo nítido. Y el tener el reactor justo delante de la ventana, que sólo podía ver el paisaje mirando hacia delante.
Bajamos del avión, y menos mal que Yolanda me dijo en qué cinta salían los equipajes, porque cada pasajero tiró por un lado, y na, mientras esperaban, pasaron dos zagales, y uno de ellos, al pasar a mi lado dijo "ah vale"... españoles, hablé con ellos un poco, y los dejé estar porque vi que mis maletas salían ya. Las cogí y cambié algo de dinero en el kantor (oficina de cambio) del aeropuerto.
Salí por la puerta con ella y su hija. Y me ví a tres rubias (dos de ellas de olé, olé y olé), mirando a los que salíamos con un papel en las manos que ponía Pablo Rodrigo. Y yo, "Yeah, me, me, me, me, it´s me". Les saludé, "Hello, I´m Ania (mi mentora), she is Natalia, she is Julia, and he is David". Y resultó que David es Valenciano, estudia en mi facultad (aunque otra especialidad de agrícolas), y vive en la habitación de al lado con otro de mi facultad, Rober.
Bueno, Ania se quedó guardándome la mochila del portátil y no sé quien la maleta, y me fui con el mochilón a buscar a Yolanda y a su hija. Una persona me pregunto ¿taxi? Le respondí No, y no sé que me dijo, le dije que NIE (que es no en polaco). Y salí a la calle, encontré a Yolanda con su chiquilla de 16 años, les di dos besos a casa una. Me dijo que si necesitaba algo, cuando me mandara las fotos (que tuviera su e-mail), le preguntara lo que fuera. Le di las gracias, y me metí a buscar a mi comité de bienvenida.
Presentaciones pertinentes. Y fuimos a la parada del bus 175, lo cogimos, bromeamos, hablamos del viaje, les conté algo de la historia de por qué he llegado tarde. Hablamos del tiempo, y de todo un poco. Bajamos no sé donde, esperamos para cruzar la calle mientras pasaban polacos conduciendo como si fueran los protagonistas de A todo gas. Jajajajaa, y además es que los coches en Polonia van con gas (no, no es coña). Total, pillamos luego el 136, y paramos en Ursynow (el distrito en el que está el campus). Fuimos andando, la maleta se me atrancaba cada dos por tres, y tuve que llevarla colgando. Entramos en la gasolinera Statoil, y compré algo de comida.
Llegamos a la residencia, subimos a la habitación, y esto parecía una leonera, ciertamente una leonera de un sólo león (el iraki), no como ahora, que es una leonera de los dos. Que no mamá, que lo tenemos ordenado (ejem).
Total, que estuve charrando un poco con Ania y las otras dos chicas, y luego con David (el chico que venía en el vuelo conmigo) y con Rober. Me metí en el cuarto a guardar trastos, y así estuve hasta las 2 mas o menos, que vino el irakí. Nos presentamos (Hameed se llama, y es de Babylonia, too many bombs there he said me, es un enfermo mental, como yo jeje), y estuvimos hablando un poco, de nuestras vidas. A las 3 y pico nos acostamos.
David y Rober habían quedado para ir el domingo por la mañana a un Outlet a las afueras de Varsovia a comprar no sé qué. Y como a mí no me apetecía quedarme aquí recluído, les dije que contaran conmigo.
La primera noche fue una mierda, calor, calor y más calor, a parte de que acostumbro a dormir en una cama sin pared al lado, y esta la tiene... En fin, pasó una noche, llegó una mañana. Me dieron un toque. Me bebí un vaso de zumo, me vestí, y sobre las 12 o por ahí, salimos de la residencia camino de Factory. Cogimos el metro en Ursynow, llegamos a centrum, salimos a fuera, el centro actual de Varsovia, lleno de edificios financieros, donde para guiarte, tienes dos fáciles referencias, el rascacielos Marriott y el Palacio de la Cultura y la Ciencia (probablemente el edificio más famoso de Warszawa, regalo de Stalin al pueblo polaco). Cruzamos una pequeña plaza, y entramos en la estación de tren. Preguntamos, y cogimos un tren con destino a algun sitio probablemente muy dificil de pronunciar y de escribir (y más cuando el alfabeto polaco tiene multitud de carácteres no latinos).
A la que llevabamos dos o tres paradas, pasó el revisor (que aquí van de incógnito), y a David le multó por no llevar el carnet de estudiante. Total, una aventura cuando te habla alguien en polaco, el tio cogia un papel y decía "xerox", y hacía un gesto como de poner un cuño. Cuando se piró, les pregunté a David y Rober que qué significa Xerox, y me dijeron que fotocopia. Pensaba que significaba cuño...
En fin, llegamos a la estación, bajamos. En la periferia de Varsovia, la estación cochambrosa, todo oxidado, los cristales rotos, los marcos de las ventanas oxidados, el suelo roto, vamos, parecía Chernobyl. A un lado de las vías, había una factoría enorme, rollo de película, de estas que si lo supiera realmente, diría que era la típica factoría de cuando el comunismo. Pero como no lo sé, quizás no era ni factoría, ni soviética.
Por allí las casas eran más bonitas, rollo pantallas urbanas del primer -juego- Commandos (evidentemente, se trata de Polonia). El día estaba nublo, igual que hoy (que es lunes, sí, llevo 3 días escribiendo el mail), aunque hoy brilla el sol, y estoy aquí con mi bañador, mi camiseta y la ventana abierta.
Total, que entramos en el outlet, y para resumir diré dos cosas, no, mejor tres. Primero, la ropa está super barata (una cazadora, cojonuda de invierno, gruesa y caliente 90 slotyz, lo que viene a ser 20 euros), las chicas polacas son preciosas de cojones, y los polacos todo lo contrario (no se las merecen). Y mira, una cuarta cosa que acabo de recordar, por un euro, te pillas un billete de 24 horas para todo el transporte de Varsovia, metro, bus y tren, para subir y bajar tantas veces quieras. Y eso es un billete sencillo, que todavía no tengo la tarjeta de estudiante, pero con ella todo el transporte de 3 meses te cuesta 20 euros. Como en Valencia, prácticamente jajaja.
Total, sigo con el outlet, nos fuimos de allí en bus a la estación de tren (aunque estaba a 4 pasos), nos confundimos de bus, y volvimos al mismo sitio en el que habíamos subido, bajamos y pillamos el correcto. Caía sirimiri durante todo el día, y estuvimos esperando durante un buen rato a que viniera el tren (son dignos de ver, igual para uno de la época del doctor Zhivago que uno rollo Alaris). Pensábamos comer en centrum, por algun sitio barato, pero decidimos volver a la residencia y pedir un par de pizzas. 3 euros cada uno más o menos, ya veis, la comida tambien es una baratija.
Y estuvimos toda la tarde golfeanlo un poco por las habitaciones, intentando bajar cosas de internet, que nos tienen cerrados los puertos, y ni siquiera se puede bajar nada de rapidshare ni megaupload... porque siempre está petao. Así que na, nos pusimos a jugar al counter strike.
Básicamente eso ha sido el fin de semana, cuando llega el irakí me pone música árabe, y así pasa la vida. Entre el funky, la electrónica, el blues y las kuwait stars.
Ayer compré una recarga para el móvil polaco, y hablé con Alejo. Y aunque anoche nos acostamos a las 2 y pico, esta mañana me levanté a las 7:45 para ir al aeropuerto a despedir a Dorota, que volvía hoy a Valencia. Pero entre que me desperté un poco tarde, y no pasaba el autobús (iba a ser mi primera incursión en la Varsovia de los timadores, en solitario y con transbordos), me llamó y me dijo que iba a embarcar ya, que si iba, no nos íbamos a poder ver. Así que nada, volví al cuarto, e intenté informarme de cómo está el tema de los trámites, porque mi mentora (la alumna que debe de ayudarme), tenía clase y no podía quedar con ella. Fuí a la oficina de relaciones internaciones y me dijeron que tengo que registrarme en el registro civil de Warszawa o algo similar. Y después hacer todos los trámites.
Por cierto, ya se me han acabao los bocatas de mamá. A partir de esta noche tengo que empezar a cocinar. Y qué niebla hacía esta mañana a las 8:30, no se veía a más de 50 metros.
Mañana intentaré acercarme la registro civil, y hablar con el profesor. A ver si concretamos, que por ahora lo único que sé seguro es que la mayoría de las polacas son tremendamente guapas. Y que, a parte de eso, me ignoran tanto como los de la oficina, mi profesor tutor, y mi mentora (que no mamá/papá, que estoy muy bien aquí, y estos retrasos son normales me dicen los españoles). Y por la tarde decían de acercarnos de a ver el museo del Holocausto de la ciudad, que dicen que es gratis. Y todavía no he visto el centro histórico. Sólo la periferia, y no sé si dije ya, que es triste y tétrica, edificios iguales, sin ornamentación alguna, de colores oscuros, iguales. Horrorosa, vamos. Manda huevos que Varsovia sera una ciudad patrimonio de la humanidad jajajaja, será por el centro histórico, porque por las periferias...
Por ahora nada más, ah sí! No sé por qué, pero no puedo evitar pensar en la Warszawa de la Segunda Guerra Mundial y me entran los escalofríos, pensando en que de todo aquello no queda absolutamente nada. Ves un palacio y piensas en quien lo ocupó en esos años, imaginas la miseria y el dolor, las muertes, los confinamientos en el guetto judío... del muro del cuál sólo queda un tramo de pocos metros... y te entra una sensación un tanto chunga...
Bueno y en fin, que me encanta esto, la residencia, el buen rollo con los compañeros, el clima (2/16ºC), y todo eso.
Besos para ellas y abrazos para ellos.
PD: si venís algun dia, no crucéis el semáforo hasta que esté en verde, te multan.
7 comentarios:
Ualaaa, otro pal saco^^
Bienvenío sea por estos lares, señor varsoviano;)
No sabía yo que te habías ido tan lejos. Lo del avión es una chusta si no pillas turbulencias, si las pillas se te hace más ameno el viaje.
En fin, te iremos leyendo ¡suerte en tu nueva ciudad!
Pablo eres un máquina! Que te lo pases muy bien!
Lo mismo he pensado yo cuando me hablabas de Varsovia, he recordado al pianista del ghetto judío. Me leí su historia hace unos años y pone la piel de gallina pensar lo que ha pasado por ahí.
Me alegro que te vaya todo genial por ahí, a ver si al menos por aquí nos comunicamos un poco y vas contando cuál es tu vida y cómo te encuentras.
Un abrazo Pableras, hablamos pronto.
Mola mucho el texto, y la foto de los alpes.
Pues que vaya bien por Varsovia ya te iremos leyendo por todos lados y hablando por el msn.
molas molas
paula.
Pablete, ya veo como estás sufriendo por allí...jejeje
Por cierto tus padres imprimieron el mail y lo han leído ya 100000 veces - por lo menos -
De momento no hay ninguna novedad en el frente, bueno, este miercoles me piro a Madrid a ver la final de copa.
Au
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